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sábado, 20 de agosto de 2011

Encuentro del Santo Padre Benedicto XVI con jóvenes religiosas

Encuentro del Santo Padre Benedicto XVI con jóvenes religiosas


El Escorial (España), 19 Ago. 11 (AICA).- El papa Benedicto XVI mantuvo esta mañana un emotivo encuentro con 1.600 jóvenes religiosas en el Patio de los Reyes del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Una de ellas, de nombre Belén, Sierva de María, dedicada a la atención de los enfermos en sus domicilios, le expresó en nombre de sus hermanas en el Señor el agradecimiento por el encuentro y le manifestó “somos conscientes de que la cruz que Dios puso sobre sus hombros es muy pesada. Queremos decirle que no la lleva solo, cuente con nosotras, que, en el silencio del claustro o en la actividad con que servimos a la Iglesia, le ayudamos con nuestra sencillez y pobreza, y con la fuerza que recibimos de Cristo”.


Un jardín de diferentes flores

La Hermana Belén continuó diciendo: “La Iglesia es santa por estar unida a Cristo y porque en su seno florece la santidad como en un maravilloso jardín de diferentes flores. Cuantas estamos aquí queremos ser santas y, aunque sabemos que el camino no es fácil, confiamos en la gracia de Cristo, en la comunión de la Iglesia y en el magisterio de Su Santidad, que nos estimula constantemente a ello”.

Finalmente, en nombre de sus hermanas dijo, "También nosotras queremos ofrecer a la Iglesia y al Vicario de Cristo nuestra oración, nuestros sacrificios y nuestra total entrega a Cristo, a quien nos consagramos como esposas".

jueves, 18 de noviembre de 2010

Benedicto XVI: una mujer en el origen del “Corpus Christi”

Benedicto XVI: una mujer en el origen del “Corpus Christi”


CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 17 de noviembre de 2010 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación la catequesis que el Papa realizó hoy durante la Audiencia General celebrada en la Plaza de San Pedro con peregrinos procedentes de todo el mundo.


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Queridos hermanos y hermanas,

también esta mañana quisiera presentaros a una figura femenina, poco conocida, a la que la Iglesia sin embargo debe un gran reconocimiento, no sólo por su santidad de vida, sino también porque, con su gran fervor, ha contribuido a la institución de una de las solemnidades litúrgicas más importantes del año, la del Corpus Domini. [En español más conocida como “Corpus Christi”, n.d.t.]

Se trata de santa Juliana de Cornillón, conocida también como santa Juliana de Lieja. Poseemos algunos datos sobre su vida sobre todo a través de una biografía, escrita probablemente por un eclesiástico contemporáneo suyo, en el que se recogen varios testimonios de personas que conocieron directamente a la Santa.

martes, 9 de noviembre de 2010

El Papa invita a dejar a Jesús “entrar en las conciencias”

El Papa invita a dejar a Jesús “entrar en las conciencias”
Dedica su catequesis a santa Margarita d'Oingt


CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 3 de noviembre de 2010 (ZENIT.org).- El cristiano debe dejar que Jesús entre en su conciencia e ilumine las suciedades y errores que hay en ella. Es el mensaje que, según el Papa Benedicto XVI, transmite aún hoy santa Margarita d'Oingt, a quien dedicó la audiencia general.

Dentro de su ciclo de autores cristianos medievales, que desde el comienzo del curso está dedicando a mujeres, el Papa presentó hoy a esta monja francesa perteneciente a la Cartuja, a los miles de peregrinos reunidos en el Aula Pablo VI.

De esta autora mística de origen noble, que vivió en el siglo XIII, hay pocos datos biográficos, más allá de sus propios escritos espirituales, en los que habla de su propio camino de purificación interior hasta llegar a tener profundas experiencias místicas.

sábado, 30 de octubre de 2010

Benedicto XVI: Santa Brígida de Suecia, copatrona de Europa

Benedicto XVI: Santa Brígida de Suecia, copatrona de Europa


CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 27 de octubre de 2010 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación la catequesis que el Papa pronunció hoy durante la Audiencia General celebrada en la Plaza de San Pedro, con los peregrinos procedentes de todo el mundo.


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Queridos hermanos y hermanas,

en la ferviente vigilia del Gran Jubileo del Año 2000, el Venerable Siervo de Dios Juan Pablo II proclamó a santa Brígida de Suecia copatrona de toda Europa. Esta mañana quisiera presentar su figura, su mensaje, y las razones por las que esta santa mujer tiene mucho que enseñar – aún hoy – a la Iglesia y al mundo.

Conocemos bien los acontecimientos de la vida de santa Brígida, porque sus padres espirituales redactaron su biografía para promover su proceso de canonización inmediatamente después de su muerte, que tuvo lugar en 1373. Brígida había nacido setenta años antes, en 1303, en Finster, en Suecia, una nación del Norte de Europa que desde hacía tres siglos había acogido la fe cristiana con el mismo entusiasmo con el que la Santa la había recibido de sus padres, personas muy piadosas, pertenecientes a familias nobles cercanas a la Casa reinante.

jueves, 14 de octubre de 2010

Camilla Varano, de Princesa a Religiosa Clarisa, será Canonizada este Domingo

Camilla Varano, de Princesa a Religiosa Clarisa, será Canonizada este Domingo
Su vocación pasó muchas pruebas y tentaciones


ROMA, martes 12 de octubre de 2010 (ZENIT.org).- Camilla Varano a los 23 años dejó su vida de princesa en el ducado de Camerino en Italia y las propuestas de matrimonio para seguir los designios de su corazón y hacerse religiosa clarisa.

El Papa Benedicto XVI la canonizará el próximo domingo en la plaza de San Pedro junto con otros cinco beatos.

Nació en 1458 en Macerata, una pequeña ciudad del centro de Italia que hoy cuenta con unos 40 mil habitantes. Su padre Giulio Cesare de Varano, era el príncipe de Camerino. Ella había nacido por fuera del matrimonio pero fue introducida y educada en el esplendor de la corte.

“Los palacios señoriles en el período renacentista eran el centro de la política, también de cultura y de el mercantilismo”, explicó en diálogo con ZENIT el padre Giovangiuseppe Califano O.F.M, postulador para su causa de canonización. Camilla transcurrió así su juventud entre fiestas, bailes y vida social. Estudió latín, leyes, aprendió a pintar, a bailar y a montar a caballo.

Han pasado casi cinco siglos de su muerte y su causa de canonización estuvo 100 años detenida por algunos problemas con el retraso de la elección de su postulador. Para el padre Califano “estos años de aparente silencio fueron muy fecundos para la investigación sistemática y la publicación crítica de los escritos de la Beata”.


Un corazón que no puede estar dividido

Cuando tenía nueve años, un Viernes Santo, Camilla escuchó una homilía en la que el hermano, Domenico da Leonessa, pidió a los presentes de derramar al menos una lágrima cada viernes por amor a Jesús. La pequeña aceptó la propuesta que siguió durante todos los viernes de su vida.

“A través del don de estas lágrimas, derramadas con compromiso infantil”, dice su postulador “la contemplación de la Pasión del Señor se convirtió en el medio agradable y espontáneo que orientó toda su vida espiritual”.

Al llegar a la juventud se sentía fuertemente atraída por lo que le ofrecía la corte, junto con el llamado a dejarlo todo para seguir a Cristo. “Inicialmente, como muchos de nosotros, no fue capaz de escoger y no dudó en llevar una doble vida”, dijo la hermana Serboli.

“Por un lado los bailes, los cantos y las diversiones que la corte le ofrecía”, explica la abadesa. “Por otro lado, el recogimiento y la lucha en la que Dios la tira y la absorbe toda”, dice.

Y fue en la cuaresma de 1479 cuando escuchó la predicación del hermano Franceso de Urbino que encontró la luz interior para entender el don de la virginidad consagrada.

“Fue la fidelidad al compromiso de la oración y de la dirección espiritual lo que hizo que le abriera brecha al espíritu”, señaló su postulador.

Camilla entró al monasterio de Santa Clara de Urbino en 1481. “Haz señor que con mi vida siempre te alabe, te bendiga, te glorifique y edifique a mis hermanos”, decía en uno de sus escritos. Dos años más tarde hizo su profesión religiosa con el nombre de sor Battista.


La lucha continúa

Camilla enfrentó un fuerte combate espiritual. Atravesó durante cinco años la llamada Noche Oscura del espíritu: “de la intensidad de las gracias espirituales que la habían acompañado en la fase del primer enamoramiento”, describe la hermana Chiara, “Camilla parece ahora abandonada en una esencialidad sacrificante y cruda”, dice.

Ella no se dejó abatir por este hecho: “En sus escritos emerge con mayor frecuencia el recurso a las imágenes del Cantar de los Cantares, a la enseñanza del amado de parte de la amada, presa de la angustia comprensible por el abandono padecido”, explica la abadesa

En 1502 fueron asesinados su padre y sus hermanos en una persecución que sufrió su familia. Hechos que “la ‘crucificaron’ con Cristo” y que le permitieron ser “capaz del silencio donde las palabras no bastan más para explicar la injusticia del calvario”, agrega la hermana Chiara.

Battista fue obligada a refugiarse en la ciudad de Atri, una pequeña localidad del Abruzzo, en la zona meridional de Italia.

Otro hecho que le causó inmenso dolor y muchas horas de oración fue cuando se enteró que en 1517, en Alemania, el monje agustino Martín Lutero anunciaba la separación de la Iglesia romana.

La futura santa tuvo diferentes experiencias místicas, que se reflejan en los numerosos escritos, y en los cuales revela su amor por Cristo crucificado. La madre Chiara las define como “un precioso y estrechísimo camino”, que le permitieron hacer “una re lectura de la propia existencia a la luz del misterio pascual”.

Murió el 31 de mayo de 1524 durante una peste. “Me has resucitado en Ti, verdadera vida que das la vida a cada viviente”, escribió Battista Varano.



[Por Carmen Elena Villa]



martes, 1 de junio de 2010

Enfermedad también es camino de santificación, dice autoridad vaticana

Enfermedad también es camino de santificación, dice autoridad vaticana


ROMA, 31 May. 10 (ACI).- El Arzobispo Zygmunt Zimowski, Presidente del Pontificio Consejo por la Pastoral de la Salud, señaló que la enfermedad y el sufrimiento que ésta genera, pueden convertirse para las personas en verdadero camino de santificación, cuando se vive a la luz de la fe en íntima comunión con Cristo, quien ha padecido hasta el extremo.

En su discurso en las Jornadas Genovesas de Cultura Cristiana, el Prelado señaló que "la enfermedad y el sufrimiento son fenómenos que, escrutados a fondo, generan siempre interrogantes que van más allá de la misma medicina para tocar la esencia de la condición humana".

La enfermedad, prosiguió, "es más que algo clínico. Es siempre la condición de un hombre, la experiencia traumática que atenta contra la integridad física y psíquica del hombre y la mujer, comporta un choque de intereses, hace percibir existencialmente la fragilidad de la naturaleza humana, determina una imagen diversa de sí mismo y del mundo circundante. Quien sufre es fácilmente sujeto de sentimientos de temor, dependencia y desaliento. A causa de la enfermedad y del sufrimiento se pone a prueba no solo la confianza en la vida, sino la misma fe en Dios y en su amor de Padre".

Ante la enfermedad, dijo el Arzobispo, es necesario considerar siempre "la actividad terapéutica de Jesús" identificando su obra con la del médico caritativo que asiste, cura y busca sanar al enfermo. "La curación de los enfermos constituye un elemento del mandato con el que, luego de la resurrección, Cristo ordena a sus apóstoles ir por el mundo a predicar el Evangelio. La curación es entonces el mandato de Jesús a su Iglesia".

Desde el punto de vista del enfermo el camino espiritual tiene una óptica diversa, dijo luego: "la enfermedad no es objeto de libre elección sino que debe estar caracterizado por dos momentos: la lucha contra sus causas y consecuencias, y la adecuación de la vida espiritual a cuanto aparece como ineludible. El primer deber del enfermo entonces es la búsqueda de la curación, con la aceptación de la situación de vida. Así se santifica, cumpliendo la voluntad de Dios".

En definitiva, dijo luego, "el sufrimiento no desmiente el amor de Dios sino que revela su misteriosa profundidad". Con visión cristiana, la enfermedad se convierte en un camino "que permite reencontrarse a sí mismo y presentarse ante Dios en una relación de verdad y autenticidad, originada por la experiencia de la enfermedad. La fe no sustituye a la medicina, no rechaza el progreso científico, pero ayuda a asumir una actitud que trasciende la enfermedad y la salud".

¿Y qué pasa si no es posible una curación?, cuestiona el Arzobispo: "se puede siempre esperar una curación. Por curación se debe entender no sólo la recuperación física sino la paz psicológica, la fuerza interior, la fe y la capacidad de no ir a la deriva incluso si el cuerpo se desmorona".



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