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jueves, 8 de abril de 2010

Fallece esposo de Santa Gianna Beretta Molla

Fallece esposo de Santa Gianna Beretta Molla


TORONTO, 06 Abr. 10 (ACI).- El esposo de Santa Gianna Beretta Molla, Pietro, falleció a la edad de 97 años en Sábado Santo, un día de especial importancia para esta familia. "Pietro Molla fue un pilar y una roca, un hombre de extraordinaria fe, simplicidad y santidad", escribe el P. Thomas Rosica, Director de Salt and Light TV al saber de la noticia.

Para el sacerdote, Pietro vivió "una vida de santidad y como su amada esposa, Gianna, hizo de la santidad algo que nosotros también podemos alcanzar".

Pietro pasó mucho de su vida como viudo luego de la muerte de su esposa en 1962, quien prefirió dar a luz a su hija rechazando el aborto que algunos médicos le sugerían, rechazando también el tratamiento que podría haberle salvado la vida a ella. Gianna, también doctora, falleció sólo una semana después de que naciera su bebé. Su esposo se quedó con sus cuatro hijos y nunca se volvió a casar. Para el P. Rosica "esta historia de santidad no ha terminado con Santa Gianna Beretta Molla".

"Tengo la certeza de que la causa de beatificación y canonización será abierta pronto. ¡Qué poderoso testigo será esto para la dignidad del matrimonio y la vida familiar!", manifestó.

La relación de los Molla con el Sábado Santo está en que fue precisamente ese día, en 1962, cuando Gianna dio a luz a Gianna Emanuela. Una semana después, ya en Pascua, Santa Gianna falleció. "Santa Gianna dio su vida para que el bebé en su vientre pudiera vivir. Ahora Pietro vuelve a la Casa del Padre en la mañana del Sábado Santo de 2010", explica.

Los funerales de Pietro se celebrarán en Mesero, Italia, el día de hoy. Luego será enterrado en el cementerio del pueblo junto a su esposa.

Para conocer más de la vida de Santa Gianna, ingrese a:



jueves, 21 de enero de 2010

Hermana de Santa Gianna Beretta participará en Congreso Internacional de Familia

Hermana de Santa Gianna Beretta participará en Congreso Internacional de Familia



ROMA, 19 Ene. 10 (ACI).- Sor Virginia Beretta, religiosa y hermana de Santa Gianna Beretta, llegará a Lima (Perú) para participar del 2º Congreso Internacional de la Familia que se realizará del 22 al 24 de enero bajo el lema "Familia, Futuro de la Humanidad".


Sor Virginia es hermana de Santa Gianna Beretta, una médico cirujano y pediatra que en el año 1962, cuando estaba embarazada de su cuarto hijo, se enteró que padecía de cáncer y prefirió continuar con su embarazo, arriesgando su vida para salvar la de su hija. Santa Giana Beretta fue canonizada por el Papa Juan Pablo II el 16 de abril de 2004.



Invitada especial


Teniendo en cuenta la cercanía de Sor Virginia con Gianna, y siendo ella una representante de la defensa de la vida, los organizadores del 2º Congreso Internacional de Familia decidieron invitarla para que de su testimonio a favor de la vida humana y de la familia. Según los organizadores, la participación de Sor Virginia esta prevista como cierre especial del evento.


Sor Virginia Beretta, nacida en Bérgamo (Italia) el 6 de agosto de 1925, fue la hermana menor por años de Santa Gianna Beretta Molla y la undécima de trece hermanos.


Al contar la historia sobre su infancia, Sor Virginia dice que "habiendo volado al Cielo en muy tierna edad nuestras dos últimas hermanitas, en la práctica Gianna y yo quedamos como las dos más pequeñas, y entre nosotras dos siempre hubo una relación del todo particular".


"Gianna fue siempre para mí la compañera de juegos y de estudios, hasta que conseguimos las dos el título en Medicina y Cirugía en la Universidad de Pavia, el año 1950, que logramos para satisfacer el deseo de nuestro padre que quería que todos tuviéramos estudios superiores", agregó.


La religiosa recordó que "con Gianna he compartido alegrías y dolores, los compromisos de apostolado en la Ciudad de Magenta donde vivíamos, en la Acción Católica y en las Conferencias de San Vicente de Paúl (dedicadas a la caridad) hasta que, completados los estudios, yo respondí al llamado del Señor de consagrarme a Él, ingresando al Instituto de las Madres Canosianas".


La religiosa relató que "después de la profesión de votos perpetuos, partí como misionera para la India, desde donde, de forma inesperada y providencial, el Señor me hizo regresar a Italia a tiempo para alcanzar a Gianna, justo cuatro días antes que ella muriera. Pude así asistirla y confortarla en esos momentos tan dolorosos y preciosos a los ojos de Dios, y de esos momentos guardo un recuerdo muy vivo".



lunes, 24 de agosto de 2009

Santa Gianna Beretta Molla (1922-1962)

Santa Gianna Beretta Molla (1922-1962)

¿Quién fue?

Gianna fue la décima de trece hijos, de una familia de clase media de Lombardía (al norte de Italia), estudió medicina y se especializó en pediatría, profesión que compaginó con su tarea de madre de familia. Quienes la conocían dicen que fue una mujer activa y llena de energía, que conducía su propio vehículo algo poco común en esos días, esquiaba, tocaba el piano y disfrutaba yendo con sus esposo a los conciertos en el conservatorio de Milán.

El marido de Gianna, el ingeniero Pietro Molla, recordó hace algunos años a su esposa como una persona completamente normal, pero con una indiscutible confianza en la Providencia.

Según el ingeniero Molla, el último gesto heroico de Gianna fue una consecuencia coherente de una vida gastada día a día en la búsqueda del cumplimiento del Plan de Dios. "Cuando se dio cuenta de la terrible consecuencia de su gestación y el crecimiento de un gran fibroma recuerda el esposo de Gianna su primera reacción, razonada, fue pedir que se salvara el niño que tenía en su seno".

Su oblación

El ingeniero Molla manifestó que "le habían aconsejado una intervención quirúrgica. Esto le habría salvado la vida con toda seguridad. El aborto terapéutico y la extirpación del fibroma, le habrían permitido más adelante tener otros niños". "Gianna eligió la solución que era más arriesgada para ella".

El anciano viudo de la beata señaló que en aquella época era previsible un parto después de una operación que extirpara solo el fibroma, pero ello sería muy peligroso para la madre, "y esto mi esposa como médico lo sabía muy bien".

Gianna falleció el 28 de abril de 1962, con 39 años de edad, una semana después de haber dado a luz. El último requisito se cumplió el 21 de diciembre, cuando el Papa aprobó un milagro atribuido a la intercesión de Gianna.


El milagro

La protagonista del milagro, ocurrido el 9 de noviembre de 1977 en un hospital brasileño, fue una joven parturienta quien se curó de septicemia infección generalizada del organismo. Las religiosas del hospital habían pasado la noche encomendando su curación a la intercesión de Gianna, cuya figura les era conocida porque el promotor del hospital era un hermano de la beata, médico y misionero capuchino en ese país. El Papa aprobó el decreto que reconocía sus virtudes heroicas y la beatificó.

El esposo de Gianna Beretta narra sus experiencias:
"Al buscar entre los recuerdos de Gianna algo para ofrecerle a la priora de las Carmelitas descalzas de Milán, recuerda el esposo de la beata Gianna Beretta, encontré en un libro de oraciones una pequeña imagen en la que, al dorso, Gianna había escrito de su puño y letra estas pocas palabras: "Señor, haz que la luz que se ha encendido en mi alma no se apague jamás".

Con ésta y otra anécdotas, combinadas con emotivas reflexiones, Pietro Molla reveló los perfiles desconocidos de su esposa Gianna Beretta, fallecida en 1962 y beatificada el 24 de abril de 1994 por el Papa Juan Pablo II. En una emotiva entrevista concedida a la periodista Giuliana Peluchi, Pietro dibujó un perfil de Gianna que definió con una sola frase: "Mi esposa era una santa normal".

Peluchi, autora de un libro sobre la vida de Gianna, recibió una repentina llamada de Pietro Molla, con quien se había reunido en numerosas ocasiones para elaborar la biografía de la "madre coraje" que prefirió ofrecer su vida antes de aceptar la operación que le costaría la vida a la niña que llevaba en su vientre. "Van a beatificar a Gianna", le dijo Pietro, emocionado, por teléfono. La periodista, atónita, solo atinó a pedirle una última entrevista, ya no en busca de datos biográficos, sino para escuchar un testimonio de Pietro sobre la vida de su esposa.

El testimonio

"Jamás creí estar viviendo con una santa. Mi esposa tenía infinita confianza en la Providencia y era una mujer llena de alegría de vivir. Era feliz, amaba a su familia, amaba su profesión de médico, también amaba su casa, la música, las montañas, las flores y todas las cosas bellas que Dios nos ha donado", confesó a la entrevistadora Pietro Molla, mientras sus ojos brillaban de intensa emoción. "Siempre me pareció una mujer completamente normal pero, como me dijo Monseñor Carlo Colombo, la santidad no está solo hecha de signos extraordinarios. Está hecha, sobre todo, de la adhesión cotidiana a los designio inescrutables de Dios", agregó.

Pietro Molla todavía recuerda cuando Monseñor Colombo lo llamó para pedirle introducir la causa de beatificación de Gianna. "Mi respuesta positiva fue muy sufrida. Sentimos que teníamos que exponer algo muy nuestro. La historia de mi esposa y su figura de mujer fueron cada vez más conocidas… A nosotros y a la familia de mi esposa nos seguían llegando numerosas cartas de todas partes del mundo. Nos escribían mujeres alemanas y estadounidenses que llamaban a Gianna "mamá"; que declaraban que en ella encontraban a una amiga y que afirmaban que se dirigían a ella cuando tenían necesidad de ayuda y que la sentían muy cercana…"La oración que Gianna Beretta escribiera en el reverso de aquella imagen pidiendo que la luz de la gracia no se apagase en ella jamás, se hizo, según su esposo, realidad: "ahora veo que esta luz, que ha alegrado durante un tiempo lamentablemente brevísimo mi vida y la de mis hijos, se difunde como una bendición sobre quien la conoció y la amó. Sobre quienes le rezan y se encomiendan a su intercesión ante Dios. Y esto me hace revivir, de manera acongojada, el privilegio que el Señor me concedió de compartir con Gianna una parte de mi vida".


Todas las madres

La pequeña Gianna Emanuella, la bebé por la que Gianna Beretta dio la vida La Peluchi no puede evitar preguntar a Pietro Molla sobre sus sentimientos respecto de la beatificación de su difunta esposa.

"Mis sentimientos, responde emocionado, tienen múltiples matices, de sorpresa, casi de maravilla, de agradecimiento a Dios y de aceptación jubilosa, ciertamente feliz y singular, de este don de la Divina Providencia, que también considero un reconocimiento a todas las innumerables madres desconocidas, heroicas como Gianna, en su amor materno y en su vida".

Los Molla-Beretta sin embargo, esperan que la beatificación, que ha convertido a Gianna en un estandarte vivo de la santidad en la vida familiar moderna y de la defensa de la vida del no nacido, no cambie su vida cristiana cotidiana.

"Espero, dice Pietro, que Gianna pueda descansar en el cementerio de su localidad natal junto a su hija Mariolina y junto a las demás mamás que la llamaban con ternura "nuestra doctora", Junto a las muchas mujeres que Gianna curó y a las cuales dio, con amor, su tiempo y profesionalidad".

Los Molla-Beretta seguirán viviendo el ejemplo de santidad sencilla en la vida cotidiana que les dejó Gianna. "Para mí y para mis hijos, Gianna seguirá siendo algo muy íntimo. Una espléndida esposa, una tiernísima madre. Si alguien tiene que hablar, que hable la Iglesia…".

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